¿La custodia compartida aumenta el conflicto?

      La custodia compartida como opción para regular el contacto de los hijos con sus padres tras la ruptura de la pareja se ha visto en la tesitura de ir enfrentándose a distintas argumentaciones que se han opuesto a su elección como opción preferente. Si hace una década predominaba en los operadores judiciales la creencia de que las madres disfrutan, por razón de la biología, de una especial relación con los niños pequeños, lo que les constituía como elección incontestable en las rupturas frente al varón, en los últimos años predominó una nueva idea que argumentaba que la custodia compartida desestabilizaba a los niños, debido a que el trasiego entre dos hogares generaba inestabilidad física y psicológica en ellos.

     De esta suerte, un sinfín de sentencias a lo largo de estos años han recogido negro sobre blanco estas argumentaciones para sustentar sus decisiones, algo que muchos psicólogos también han apoyado, olvidándose de que la fuente de su conocimiento es la investigación y los datos que de ella se desprenden, no las creencias o prejuicios propios o prestados, algo que si a un jurista podría disculparse, jamás sería justificable en un técnico, atendiendo a su deber de basarse en el conocimiento y la pericia que emana de los estudios científicos sobre la materia.

     La psicología que apoya sus afirmaciones en el conocimiento técnico fruto de la aplicación del método científico ha desmontado los anteriores prejuicios con una solidez incontestable. Así, las investigaciones han sumado desde los años ochenta del siglo pasado centenares de reseñas que han venido creando un cuerpo de conocimiento que nos permite afirmar con rotundidad que las madres y los padres tienen las mismas capacidades y habilidades para cuidar a sus hijos desde el momento de su nacimiento o que la custodia compartida no sólo no desestabiliza a los niños sino que es el mejor sistema para su desarrollo tras la ruptura de la pareja.

     Recientemente, otro de los palos en la rueda que se pretende poner a la custodia compartida es aquel que afirma que este sistema aumenta los conflicto en los juzgados. Lo primero que llama la atención a este profesional es la facilidad con la que se llevan a cabo afirmaciones en el campo del derecho y la psicología de familia, sin necesidad de apoyarse en dato empírico alguno, pues ninguno ofrece quien esto afirman en sala en informes o sentencias. Lo segundo a destacar es que se use un argumento que nada tiene que ver con el régimen de estancias y comunicaciones del que hablamos, al menos en exclusiva. La custodia compartida no ha venido a ser el bálsamo de Fierabrás de las rupturas contenciosas. Este modelo de custodia se muestra como un régimen que favorece el desarrollo de los niños tras la situación de divorcio porque, a diferencia de la custodia monoparental, aleja el conflicto de éstos -al no ser moneda de cambio- y mantiene los vínculos -al equilibrar los tiempos y estancias de convivencia de los menores con ambos padres-, no porque sea el remedio para el conflicto de los adultos.

El coste de no hacer nada.

     En los procesos de familia, el conflicto no es una consecuencia, sino un medio que algunos progenitores utilizan para mantener la relación, algo en lo que pocos operadores judiciales repara. El progenitor -sea custodio monoparental o comparta la custodia con su ex pareja-, perpetúa el conflicto para seguir queriendo negar al otro progenitor -ante sí y los hijos-, para querer inmiscuirse en su vida ahora que nada le queda para hacerlo más que los hijos en común y, en general, para resolver su herida narcisista por haber sido abandonado, rechazado o sustituido. Esto nos lleva a plantearnos que la custodia monoparental tampoco es un remedio para resolver el conflicto -y, en este caso, se olvidan convenientemente sus limitaciones a la hora de elegirla como opción, sumándose esta limitación a sus perniciosas consecuencias para los niños-, todo lo contrario, podemos afirmar sin ningún género de dudas que es el responsable de gran parte del malestar de progenitores e hijos; sin embargo, a este modelo de custodia en ningún momento se le ha exigido nada y, mucho menos, que afecte aumentando o disminuyendo el conflicto. Sin embargo, todo lo anterior queda en nada si advertimos que si este argumento se toma como principio, no hace falta tener un especial conocimiento de la conducta humana para entender que se está asfaltando el camino a un aumento exponencial de las denuncias, ya que lo que se transmite es que si existe conflictividad no se va a dar la custodia compartida, algo que aprovecharán aquellos que sólo miran por sus intereses, independientemente de lo que sea lo mejor para sus hijos, para inundar los procesos de denuncias, por más peregrinas o bizarras que sean.

     Los profesionales de la salud mental somos conscientes de que existe un tipo de personas cuya construcción de personalidad les hacer vivir en el conflicto. En sus vidas el delirio es, como diría el psiquiatra Castilla del Pino, un error necesario, una necesidad para mantener su homeostasis, por muy patológica que parezca a ojos ajenos. Necesitan al otro en sus vidas, al que se opondrán, denunciarán, negarán sus derechos, atropellarán y vilipendiarán, sin importar lo que aquel haga.

     Este grupo de personas pueblan los juzgados y seguirán haciéndolo independientemente del régimen de custodia que se elija en sus rupturas de pareja. Esta afirmación pudiera parecer al lector resignación, pero nada más lejos de mi intención, porque ante estos sujetos es la Administración de Justicia la que debe tomar una postura firme, haciendo cumplir la Ley. Y aquí está la esencia del problema. La custodia compartida no genera más conflicto, es la impunidad con la que este grupo de ciudadanos se pasea por los juzgados, lo que hace que la custodia compartida -insisto, como cualquier otra decisión de custodia- en muchos procesos sea el arranque de una sucesión de nuevos asuntos judiciales. Todos tenemos experiencia en asuntos con decenas de denuncias por incumplimiento del régimen de visita y acusaciones de abusos y malos tratos manifiestamente instrumentales que, al no tener reprobación alguna del juzgador, se muestran un instrumento útil para mantener el conflicto, afectando gravemente al superior interés de los menores.

Un principio básico de la psicología.

     En psicología rige el principio que establece que una conducta que se refuerza aumenta su probabilidad de volver a presentarse. En sentido contrario, una conducta que no se refuerza -advierto aquí el lector que no hace falta ni castigarla- con el tiempo tiende a extinguirse. Es decir, lo que no es útil tiende a desaparecer, mientras que lo útil se perpetúa y progresa. Por tanto, podríamos concluir que en la dinámica actual de la Administración de Justicia la inacción ante estas conductas de interferencia de la relación de los hijos con sus progenitores -entre otras estrategias- por parte del otro progenitor no sólo es un problema relevante, sino que constituye uno de los escenarios de riesgo más severos a los que se ve sometido un menor en nuestro país. Y esto es independiente del tipo de custodia que el juzgador elija.

     Finalmente, no está de más recordar que la única manera de proteger el bien superior, como consagra nuestro ordenamiento jurídico y destaca la práctica profesional del psicólogo, es eliminarlo de la ecuación de lo que se está debatiendo, es decir, que no sea algo que se gane o pierda, se intercambie o sea susceptible de manipular, salvaguardando así no sólo su derecho de relacionarse con ambos progenitores en igual medida y oportunidad, sino garantizando su derecho a estar protegidos y disfrutar de un entorno sano y libre de maltrato, algo que parecieran obviar muchos juzgados de nuestro país ante su inacción contra aquellos que esto no importa.

 

  10 comments for “¿La custodia compartida aumenta el conflicto?

  1. Isabel
    22 octubre, 2014 at 12:52 am

    Hola soy mediadora profesional y es la salvaguarda del interés superior del menor la que me llevo a mi profesión y no puedo estar mas de acuerdo contigo. No solo es importante reducir la conflictividad de los progenitores que tanto daño causan a sus hijos y que lo único que se les ocurre es enviarlos al psicólogo, con todos los respetos, y sin asumir ninguna responsabilidad en lo que esta ocurriendo al respecto; sino que como dices, es crucial sacar el tema de la custodia de algo con lo que se pueda “negociar”. En mediación nosotros no hablamos de “custodia” sino de tiempo de disfrute y compañia de los hijos sin poner al otro lado de la balanza ninguna contraprestación tal y como lo suelen concebir los operadores juridicos: custodia=mas alimentos para el cónyuge custodio.
    Si algun dia vienes por Sevilla a dar una conferencia me encantaria asistir.
    Saludos,

    • JM Aguilar
      22 octubre, 2014 at 9:18 am

      No puedo estar más de acuerdo con cambiar los lenguajes. Porque el lenguaje determina el comportamiento. Espero vernos en Sevilla pronto.

  2. Ana MG
    12 enero, 2015 at 6:01 pm

    Hola JM Aguilar,

    He estado buscando y leyendo sobre la temática relacionada con la custodia compartida y aún no encuentro una explicación científica desde el punto de vista psicológico que avale la situacion de custodia compartida como mejor opción. Unos dicen que con menos de 4 años es aconsejable que se opte por la custodia individual, otros hablan de que cuanto más pequeños los menores más rapida será su adaptación. Sin embargo, ninguno expone datos ni argumentos teorico-científicos que demuestren la viabilidad y los criterios que justifiquen la mejor práctica de la compartida. Quería pedirte si es posible, si conoces referencias o investigaciones sobre esto, aparte de la que comentas de Rusia en otra de tus publicaciones o dónde podría informarme mejor sobre esto.

    Muchas gracias de antemano.
    Reciba un cordial saludo.

    • JM Aguilar
      13 enero, 2015 at 8:32 am

      Aquí encontrará ciento noventa y siete autores hablando, con datos científicos, sobre los beneficios de la custodia compartida: http://grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=9&edi=1m/a/fichalibro.php?libro=9&edi=1

      Un saludo.

      • Ana
        15 enero, 2015 at 11:13 pm

        Muchas gracias! Otra cuestión si no es mucho problema, se habla también de custodia compartida y custodia alternante, realmente existe diferencia entre ambos conceptos y se usan en la práctica jurídica? Perdona la ignorancia. Saludos

        • JM Aguilar
          16 enero, 2015 at 10:09 am

          Son sinónimos. Sea como fuere, el concepto que parece está dominando es corresponsabilidad parental.

          • Ana
            16 enero, 2015 at 7:42 pm

            Gracias de nuevo. Te seguiré siguiendo :-). Saludos!!

  3. 19 febrero, 2015 at 10:24 am

    Buenos días,ante todo felicitarles por el gran esfuerzo que hacen día tras día para ayudar,informar y asesorar a padres como yo,que desconocemos muchos procesos sobre este tema,simplemente quería hacerles llegar mi caso,soy padre soltero,he demandado a la madre de mi hija en junio del pasado año,en octubre tuvimos una vista,en la cual se me derivó al PEF(punto encuentro familiar),basando la juez,en que la niña llevaba 7 meses sin verme y podría estrañarme ,(la menor tiene 2 añitos)tras 7 meses de espera por la masificación del PEF,he comenzado las visitas hace escasamente 2 meses,según el primer informe,tanto la menor como yo,nos adaptamos perfectamente en relacción padre e hija(segun informe pef)me han puesto medidas progresivas con fines de semana alternos,las cuales van avanzando según los informes de los mediadores de dicho centro,mi pregunta es la siguiente, cuanto tiempo aproximadamente tardaran en inicarse las dichas pernoctas con la menor,ya que el informe ha sido bastante positivo?un cordial saludo de antemano

    • JM Aguilar
      19 febrero, 2015 at 11:41 am

      No hay una norma o regla para eso. Tendría que ser pronto. Si yo tuviera que tomar esa medida en un mes ampliaría el tiempo de estancia con su hija

  4. Miguel G. S.
    18 marzo, 2015 at 4:11 pm

    Hola
    En primer lugar, quisiera expresar mi gratitud por el blog, que me parece exquisitamente profesional, formal y serio.
    Quisiera aportar, sobre el comentario de terminología, que en Inglaterra el término de ‘Custodia’ fue reemplazado por ‘residencia’ para evitar la connotación posesiva de la palabra ‘Custodia’. Así pues, un menor separado ‘reside’ con ambos padres, o con solamente un progenitor (y visita al otro).
    Un saludo.

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