Huérfilo: padre que ha perdido a un hijo.

     A finales de julio de 2017 propuse a un grupo de padres y a compañeros de profesión que era fundamental encontrar una palabra para describir su situación: cuando un padre pierde a un hijo. No hay nada más inútil e incluso contraproducente que decir “tienes que superarlo” o “tu hijo no querría verte así” a un padre que acaba de perder a su hijo. Por más que lo pienso, las veces en las que me he encontrado frente a alguien en esta circunstancia siempre me ha costado encontrar una frase que no sonara fuera de lugar. Por esta razón, desde hace años lo primero que hago y, cuando así me lo preguntan, lo que siempre recomiendo es que es preferible quedarse quieto, mirar con cariño y tocar a decir una sola palabra. Transmitir que estamos al lado, que jamás nada de lo que digamos o podamos hacer paliará la pérdida del hijo, pero que si quieren llorar, hablar o contarnos cómo reía cuando jugaba sobre la alfombra del salón vamos a permanecer a su lado.

      La muerte de un hijo no se parece a ninguna otra pérdida familiar. Si un padre o hermano muere, en extrañas ocasiones va usted a escuchar al hijo u hermano vivo decir algo como “debería haber sido yo”. Cuando fallece un hijo es muy común que la habitación, su ropa y juguetes queden en casa intactos durante mucho tiempo, incluso años. Finalmente, a diferencia del fallecimiento de un padre u otro familiar, la pérdida de un hijo siempre es “prematura”, pues “debería ser” siempre posterior a la nuestra como progenitores. Estas, entre otras muchas, hacen de la pérdida de un hijo un hecho singular y, sin embargo, a diferencia de la perdida de un padre o una pareja, la perdida de un hijo no tiene un nombre que la describa. Disponemos del término huérfano, para aquel que ha perdido a sus padres, y viudo, cuando es el caso del que ha perdido a su pareja; sin embargo, el diccionario y el uso no nos ofrecen una alternativa para esta triste y recurrente realidad.

     El poder de las palabras se basa en que son capaces de trasportar todo aquello que nosotros introduzcamos en ellas. Existen palabras que nos atraen, del mismo modo que existen palabras que nos provocan rechazo. Las palabras ayudan, nos indican el camino y levantan muros. Por todo ello es muy importante que tengamos una palabra que describa aquello a lo que nos estamos refiriendo.

privado de hijo

     Sin ánimo de ser exhaustivo, sólo he encontrado un concepto cercano en hebreo que pretende calificar la pérdida de un hijo: shjol. En español tenemos un adjetivo en desuso: deshijado, que según la RAE hace referencia a la persona que ha sido privada de sus hijos. Ambos términos son desconocidos en nuestro uso cotidiano y, en mi opinión, excesivamente limitados para describir lo que estamos tratando.

     Si vamos a hablar de las emociones que expresan las madres y padres que vienen a consultar a un profesional tras la pérdida de un hijo podemos decir sin equivocarnos que todos se sienten hueros, vacíos. Precisamente, tal vez la mayor tarea que va a tener que afrontar el profesional va a ser paliar esa emoción. El hueco que ha dejado la ausencia de su descendiente es tan real y físico que en muchas ocasiones les ocupa todo el tiempo, afecta a todas las conductas de sus vidas y alcanzando cada rincón de donde vayan o miren, prolongándose esta emoción por años.

      En segundo lugar, y a diferencia de otras épocas, existe una realidad cada vez más conocida pero no por ello más comentada que es aquella en la que la madre o el padre han perdido el contacto con el hijo, es decir, el hijo no ha fallecido, en la mayor parte de las ocasiones incluso saben dónde está o se cruzan con él con cierta regularidad pero, por una razón u otra, el padre o la madre ha perdido el contacto con él. Si bien existen casos en los que esa pérdida del contacto está justificada por distintas razones – entre otros, abuso sexual, violencia, adicciones-, en mi práctica cotidiana esa pérdida de contacto se encuentra en el abuso emocional que uno de los progenitores somete al menor, para que rechace el contacto con el otro, algo tan viejo como las intrigas de Olimpia de Epiro, pero que hoy en día es legión. Por esa razón les propongo que hablemos de huérfilo, vacío de hijo, como término que englobe y haga visible una realidad absolutamente cotidiana, como huérfano ya describe la pérdida del progenitor. Si bien huérfano deriva de orphanos, huérfilo derivaría de huero, cuyo significado describe perfectamente el sentimiento del que estamos hablando: vano, vacío y sin sustancia. Filo es estirpe, mientras que filius es hijo. De esta forma, huérfilo describiría la realidad y la emoción que domina a estos progenitores ante la ausencia de su hijo, permitiéndonos referirnos a una realidad cruda que nadie quisiera jamás verse obligado a referir.

     La tarea que aquí llevo a cabo es absolutamente desagradecida, pues no imagino nada más ingrato que proponer una palabra que nadie desea usar, sin embargo, si no disponemos de ella no podemos agarrar todo aquello que denota, paso fundamental para afrontar la tarea de ayudar a aquellos que califica.

  5 comments for “Huérfilo: padre que ha perdido a un hijo.

  1. Rafa Aguado
    25 octubre, 2017 at 2:06 pm

    Huerfilo. Bien. Hay otras. Un padre que ha sufrido una padrectomia, es decir, extracción de su función de padre, es un padrectomizado.
    Pero estoy de acuerdo en que la que propones es más sencilla de pronunciar. Saludos José Manuel.

    • JM Aguilar
      25 octubre, 2017 at 3:06 pm

      Llevas razón. Nelson Zicavo de la Universidad de Bío-Bío en Chile y Ferrari de Argentina, entrañables compañeros de profesión, me la descubrieron hace más de una década. Desde aquí un saludo y recuerdo.

  2. Rafa Aguado
    25 octubre, 2017 at 8:45 pm

    Un tema sobre el que puedes escribir y sobre el que no he podido encontrar mucha literatura: las relaciones padrastros/madrastras con sus hijastros/hijastras, en este nuevo contexto de parejas reconstituidas. Es una situación cada vez más generalizada. Tanto desde la perspectiva jurídica como económica y psicológica. Y diferenciando dos contextos, cuando hay un padre huerfilo y cuando no. Saludos. Rafa

  3. MARIO AGUILO
    27 octubre, 2017 at 6:52 pm

    PATRICIDIO: Dicese de la violencia institucional que deriva en una mutilacion de la relación afectiva filiopatental sometiendola a su erosion repentina o progresiva mediante el abuso de derecho.

  4. Víctor
    30 octubre, 2017 at 6:17 pm

    Hola José Manuel, preciosa labor. ¿Entonces se la propusiste tú a la Asociación de Padres de Niños con Cáncer?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¿Te gustaría enviar este artículo a un amigo?