El efecto de la custodia compartida en las denuncias por violencia doméstica y de género

    En múltiples ocasiones hemos señalado que el conflicto en la pareja es independiente del tipo de custodia y directamente dependiente de la posibilidad de ganancia. Cuando en las clases de Máster pregunto a los alumnos pidiendo que me den una definición de conflicto sus términos siempre deambulan por conceptos como «diferencia de criterio», «posiciones encontradas», etc. Sin embargo, en los problemas que surgen de las relaciones humanas «la posibilidad de ganancia» como origen y sostén del conflicto es una variable central.

     La legislación penal española surgida en la última década, elaborada para resolver la violencia familiar (una de las más bajas de Europa, como ya expusimos en su momento, pero siempre bienvenida si viniera a resolver un problema tan dramático), ha contaminado el Derecho de Familia. El motivo para este profesional, opinión que comparte la práctica unanimidad de los profesionales (juristas o sanitarios) con los que debate, es que resulta útil para lograr una «posición de ventaja», en una jurisdicción y con unos servicios públicos o concertados que suelen acompañar las pretensiones de una parte, casi siempre el denunciante. Por tanto, nos encontraríamos en la situación en la que la búsqueda de una solución a un problema ha venido a generar otros problemas, sin resolver el que se le encomendó y le daba carta de naturaleza.

      Llegados a este punto, y con las afirmaciones anteriores claras, hacer desaparecer la posibilidad de ganancia debería tener algún efecto en las cifras de denuncias. Si hemos relacionado ambas, cualquier cambio en una de ellas debería correlacionar con un cambio en la otra. Por esta razón nos hemos puesto a analizar las cifras que el Consejo General del Poder Judicial ofrece anualmente en la memoria del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

¿Cuándo se aprobaron las leyes autonómicas de custodia compartida?

      La implantación de las leyes que regulan la custodia compartida como situación preferente en las rupturas arranca con las legislaciones de Cataluña y Aragón en 2010. A mediados de año en la primera y en septiembre en la segunda comienza a aplicarse el cambio legislativo, al que en diciembre de 2011 se suma la Comunidad Valenciana. Considerando que desde que se aprobó la ley hasta que comenzó a llevarse a la práctica en los Juzgados debieron pasar necesariamente semanas, cuando no meses, podríamos acordar que los efectos reales en la aplicación en el día a día se llevaría a cabo a partir del segundo trimestre del 2011 en las dos primeras comunidades y un año más tarde en la tercera. Ante la realidad de no disponer de una fecha fija acordaremos para el presente trabajo aceptar que la aplicación del modelo de custodia compartida como preferente se llevaría a cabo desde primeros de 2012 en las tres, decisión a la que nos empuja aún más reflexionar por un momento que romper dinámicas establecidas en los juzgados por décadas nos sugiere aceptar el margen de tiempo arriba establecido. Por tanto, hablaremos para nuestra exposición del intervalo efectivo de la aplicación de la ley con datos estadísticos de aquel que va de 2012 al 2014.

Un poco de historia.

     Si cogemos los datos históricos, podemos comprobar que en España se ha producido una disminución de las denuncias recibidas en los juzgados. En 2008 se interpusieron 142.125 denuncias, mientras que en 2014 se registraron 126.742, lo que arroja una disminución del 10,82%.2008-2014-espana

     Llevando el análisis al motivo del presente trabajo podríamos plantearnos dividir el Estado Español entre aquella parte del territorio nacional sin leyes de custodia compartida y aquel que – si bien a partir del 2012- ha disfrutado de esas leyes. Este calculo, considerando el mismo intervalo de años (2008-2014) nos indica que en la primera porción de territorio se recogieron 99.421 denuncias en 2008 y 89.524 en 2014, lo que nos arroja una disminución de las denuncias recibidas del 9,95%. En el territorio formado por las tres comunidades autónomas arriba señaladas el número de denuncias recibidas en 2008 fue de 42.704, mientras que en 2014 fueron 37.218, un 12,84% menos.

2012-2014-sin-con

     Si ajustamos aún más las cifras y consideramos exclusivamente el intervalo de tiempo en el que se lleva aplicando efectivamente la ley (2012-2014) los datos parecen dejar las cosas aún más claras.

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     En la porción del territorio español sin ley de custodia compartida en esos tres años se ha producido una disminución del 0,21% de las denuncias recibidas, mientras que en los territorios con ley de custodia compartida ha disminuido el número de denuncias recibidas en un 4,16%, cerca de veinte veces más. En el siguiente gráfico vemos que la tendencia de los territorios sin ley de custodia compartida se aleja de la que marca aquellos que sí tienen ley, que muestran un claro descenso en las cifras.

2012-2014-esp-sin-con

     Sería legítimo plantearnos que, dentro de las comunidades autónomas que han comenzado a disfrutar de la ley, deberíamos encontrarnos cambios a partir de su aplicación, es decir, a partir del período que se aprueba y comienza a llevar a efecto la nueva norma jurídica que, como hemos indicado antes, no coincide en el tiempo en los tres territorios e incluso sería difícil concretar en cada uno de ellos el momento exacto de desarrollo pleno. El gráfico muestra que el cambio parece significativo en Valencia y Cataluña, que muestran una disminución a partir de los años 2010 y 2011 en los que se el cambio legislativo toma forma, y no tanto en Aragón, que muestra un repunte de las denuncias en 2011 -coincidente con la aprobación de su ley-, para continuar con un descenso.

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    En resumen, parece que hubiera cierta correlación entre las leyes autonómicas de custodia compartida y la disminución en sus respectivas áreas geográficas del número de denuncias recibidas. Aún lo anterior, esto sólo es una aproximación a una realidad mucho más compleja. Por el análisis que hemos llevado a cabo parece que la variable «crisis económica» y, aún más concretamente, «recuperación económica», está afectando de forma significativa el número de denuncias, favoreciendo su aumento en los últimos años. De ser esto así, en el año 2015 deberíamos esperar un número de denuncias recibidas en el territorio nacional muy cercano al que arrojó 2014, rompiendo la tendencia clara encontrada desde 2008. Por otro lado, queda en el aire si el posible efecto que las anteriores cifras ha expuesto se mantiene, marcando diferencias entre la parte del territorio con y sin ley de custodia compartida, debido a que tras las sentencias del Tribunal Supremo a favor de la custodia compartida en todo el territorio nacional haría esperable que el efecto diferencial de las respectivas leyes autonómicas sea cada vez menor en los próximos años, como corresponde a la también generalización en los territorios sin ley de este modelo de custodia.

      Aún lo anterior, sin ninguna duda el presente artículo no es más que un acercamiento a una realidad muy compleja que requiere de muchos más análisis y la consideración de más variables que las que aquí se recogen, pero no deja de ser un indicador de que el camino elegido sería, al menos, beneficioso si consideramos la paz familiar como una meta a alcanzar.

Fuente.

Consejo General del Poder Judicial.

  4 comments for “El efecto de la custodia compartida en las denuncias por violencia doméstica y de género

  1. Marga
    21 octubre, 2015 at 3:58 pm

    Buenas.
    Mi experiencia, como madre de una niña de 12 años, con la que tuve una relación maravillosa hasta que cumplió los 12 años… en ese momento el padre no la devolvió de sus vacaciones con él.

    Puse varias denuncias (yo tenía la custodia).

    Por una enfermedad que tenía mi hija, pude demostrar varias veces ante el juzgado que el padre no cumplía con las indicaciones médicas… Nunca conseguí nada a tiempo.
    No solicité la custodia compartida, se la dieron al padre (teniendo pruebas como para “dudar” de las acciones del padre).

    No creo que en mi caso hubiera funcionado una custodia compartida, pienso que ha de haber un mínimo de comunicación, Y SOBRE TODO QUE AMBOS PADRES SEAN CAPACES DE COMUNICARSE, POR EL BIEN DEL HIJO COMÚN.

    Llegué a denunciar directamente ante el servicio de proteción al menor… tampoco hicieron nada

    Existe un servicio de mediación familiar, pero es voluntario, y ni un juez puede “obligar” a un padre a que acuda…

    Ahora me pregunto: ¿para qué sirven los juzgados, policía, guardia civil, protección del menor, mediación familiar?

    Por eso, dejé de denunciar, no porque la situación mejorase

    Después de 5 años en esa situación, no sé cuál hubiera sido la solución menos dolorosa. LO QUE SÍ PUEDO ASEGURAR, ES QUE ES MALA SOLUCIÓN ELIMINAR A UN PADRE DE LA VIDA DE UN HIJO

    • Manuel Posada
      22 octubre, 2015 at 7:36 am

      Estoy de acuerdo pero. No hay solución fuera de la racionalidad humana. Como esperes que te solucione la vida una estructura corrupta como es la de la justicia en España…¡Vas muy mal!

  2. Mar
    23 octubre, 2015 at 7:21 pm

    Yo he sido madre no custodia al rechazar una custodia compartida. El padre de mi hijo le manipuló sin importarle en absoluto sus sentimientos para tener la custodia, ante eso me quedó claro que de nada serviría una custodia compartida que pedía un psicosocial y que propuso el juez. Si no era capaz de respetar ni a su propio hijo difícilmente respetaría lo que implicaba una custodia compartida, el tiempo me dio la razón. Desde el minuto uno el empezó a incumplir la sentencia en absolutamente todo, ni visitas, ni patria potestad, ni nada, llegando incluso al secuestro. Por medio ni mediación ni absolutamente nada. De fondo lo único que había era una venganza, y la justicia fue cómplice en la misma que eso ha sido lo peor. Conozco el caso de un padre del que fue colegio de mi hijo, un caso ejemplar de dos padres que antepusieron ante todo a su hijo, cuando apenas ni se hablaba de la custodia compartida. Siempre he tenido una envidia sana. Por experiencia tengo claro que en los casos de síndrome de alienación como el de mi hijo y otros, es inviable una custodia compartida o monoparental, no hay nada que hacer en nuestros casos, lo hemos intentado absolutamente todo, y la justicia está absolutamente ciega siendo colaboradora del problema. En mi opinión la custodia compartida significa priorizar realmente en lo más importante, en los hijos y lo mejor para ellos, ser capaces de ello y no creo que un padre o madre que maltrata a sus hijos de semejante respete una custodia compartida ni nada. Me gustaría saber de algún caso de evitación del SAP con una custodia compartida, yo no los he conocido. Gracias por este estupendo artículo José Manuel

  3. Rafael
    6 noviembre, 2015 at 9:14 am

    Buenos días,
    me encanta este artículo, es un calco de la realidad. Pero yo creo que aún con custodia compartida el padre pierde, y si la madre no trabaja más. Incluso existe la posibilidad de seguir denunciando.

    Un saludo.-

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